Halloween.

EL 31 DE OCTUBRE ES:

Halloween es un día de fiesta disfrazado y si le quitamos la máscara encontraremos cosas difíciles de creer en cuanto a una sana diversión se refiere, esto es lo que Satanás nos ha querido hacer creer, ya que él es padre de mentira y ha logrado engañar a la gente con el verdadero sentido de su celebración. En 2° Corintios 11:14 la Biblia nos enseña que: ” y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”.

Esta es una época de diversión ya que el sistema del mundo nos lo ha hecho creer así, se presta para gozar, disfrutar de una fiesta de amigos, participar en concurso de disfraces, es la oportunidad de convertirse en brujas, fantasma, pitufos, duendes, aunque sea por una noche de oportunidad única en todo el año, para tocar las puertas de personas desconocidas y pedirle dulces y frutas.

Los más audaces visitan casas encantadas, otros ven películas de terror y otros inclusive visitan a media noche cementerios o reuniones espiritistas con la intención de contactarse con los espíritus de los muertos.

Las escuelas públicas, son uno de los grandes promotores, incluso dan más énfasis a esta celebración que al día de la Independencia. Los comerciantes aprovechan esta fecha para lanzar al mercado ofertas de confites con mensajes alusivos al ocultismo.

El 20% de las películas son de terror. Muchos afirman que es ciencia ficción, pero algunos de ellos contratan satanistas para que les ayuden a reproducir auténticamente los ritos, ceremonias, maldiciones, sacrificios, que se muestran en estas películas. El fruto de todo esto se ve reflejado en el comportamiento de algunos adolescentes que han cometido crímenes en conexión con el satanismo. Ante estas costumbres surgen varios interrogantes: ¿Cómo se festeja? ¿Qué es realmente?, ¿De dónde viene?, ¿Por qué hace énfasis en todo lo relacionado con la muerte y el ocultismo?

¿Cómo se originó?

El haber escogido la fecha de 31 de octubre no es mera coincidencia. El 31 de octubre es la fecha de uno de los cuatro grandes aquelarres, los cuatro días de “medio trimestre” del calendario céltico. El primero de ellos, el 2 de febrero conocido en los países anglosajones como “Día de la Marmota”, festejaban a Brigit, diosa pagana de la curación. El segundo, un festival en mayo llamado Beltane, era entre los brujos del tiempo de la siembra. Este día los druidas realizaban ritos mágicos para estimular el crecimiento de los cultivos. El tercero era un festival de las cosechas, en agosto, en honor al dios del sol, y conmemoraban a Lugh, el resplandeciente. Estos tres primeros días de medio trimestre señalaban el paso de las estaciones, el tiempo de la siembra, así como el momento de la muerte y renacimiento de la tierra. El último de ellos, Samhain, señalaba la llegada del invierno. En esa ocasión, los antiguos druidas efectuaban ritos en los cuales un caldero simbolizaba la abundancia de la diosa. Se decía que era una ocasión neutral e intermedia, una temporada sagrada de superstición y de conjuro de espíritus.

Para los druidas, el 31 de octubre era la noche en que Samhain regresaba con los espíritus de los muertos. Había que aplacarlos o hacerles un “regalo”, pues de otro modo les harían diabluras a los vivos. En las cimas de las colinas se encendían grandes hogueras para ahuyentar a los espíritus malos y aplacar a las potestades sobrenaturales que regían los procesos de la naturaleza. Más recientemente, los inmigrantes europeos, especialmente de los irlandeses, introdujeron en los Estados Unidos la celebración de Halloween. A finales del siglo XIX sus costumbres se habían popularizado. Era ocasión de volcar los excusados, de hacer daños a la propiedad, y de darse licencia de cometer fechorías que no se podían tolerar en otros momentos del año.

Hoy en día halloween es día de publicidad para los comerciantes. Es una noche en que las personas decentes se convierten en exhibicionistas insolentes. El 60% de los disfraces de halloween se vende a los adultos.

El 31 de octubre, para los lectores psíquicos, los clarividentes y los visionarios autoproclamados, es el momento más ocupado del año. Una de cada cuatro personas entre los 18 y los 40 años de edad se disfraza de algo. Los que publican libros sobre temas que van desde la astrología hasta la brujería, indican un dramático aumento en las ventas. La población de Salem, en Massachussets, Estados Unidos, que se precisa ser la patria de la brujería norteamericana, celebra ahora una “fiesta de espantos” la noche de halloween, para extender su temporada turística de verano.

El halloween es una tradición europea y se le atribuía a los celtas quienes poblaban la antigua Inglaterra, Irlanda y el norte de Francia; estos pueblos celebran en el último día de octubre, el fin de año con el festival de Samhain a quien consideraban como “el señor de la muerte”. Los celtas creían que Samhain permitía a las almas de los muertos que regresaran a sus casas en esa noche y pensaban que demonios, fantasmas y gatos negros deambulaban por todas partes.

Durante el festival de los druidas (quienes eran sacerdotes y maestros de los celtas) se ordenaba a los pobladores que encendieran una fogata en sus casas entre tanto que ellos encendían otra gigantesca en lo alto de las colinas.

La palabra druida proviene del griego “cuadrus”, que significa roble. El énfasis de las hogueras se debe a que los druidas tienen la creencia que al quemar un viejo roble, éste reencarnaría en un sacerdote druida, en el roble crecían las plantas llamadas muérdagos (que se utilizan para ceremonias secretas). Ellos tenían la creencia de que eran uno con la naturaleza y practicaban la meditación trascendental.

La cultura de los celtas se dividía en tres clases: _ Nobles -Sacerdotes -Maestros y -Comunes. En 1717 se reunieron todos los druidas de Europa para inaugurar de nuevo el druismo.

Entre ellos existían los llamados “covens”, quienes eran doce brujas y un sacerdote, los cuales tenían la creencia de adorar a Baal (rey de los demonios de éste).

A lo largo de la celebración, algunas personas se vestían con disfraces hechos con pieles y cabeza de animales sacrificados. También se cree que ellos obtenían sus sacrificios de los mismos pobladores del lugar. Recorrían casa por casa pidiendo un niño o una virgen para quemarlo en la gran fogata, los sacerdotes dejaban una fruta con una vela en su interior para prevenir que los demonios entraran y mataran a quienes habitaban ahí, a esto se lo consideraba un trato. Si la familia se negaba a satisfacer la demanda, entonces los sacerdotes marcaban la puerta de la casa y esa noche Satanás tenía entrada libre para destruirlos, esto era conocido como “la treta” o “trato”.

Este tiempo es considerado idóneo para complacer y reconciliar a los poderes sobrenaturales que creían que dominaban la naturaleza, y se pensaba que no existía mejor época en todo el año para practicarse la adivinación y hechicería. Debido a que los romanos tuvieron dominio sobre los celtas por 400 años, sus festivales se fueron fusionando poco a poco, facilitando esto el hecho que los romanos tuvieran dos rituales a fin del otoño, uno de los muertos y otro a su dios de los árboles y de las frutas.

La tradición celta entró con mayor fuerza en el siglo octavo cuando la iglesia romana estableció el primero de noviembre como el día de todos los santos. Así la noche anterior se realizaba el festival de Samhain, por eso a esta noche se le empezó a denominar “noche de todos los santos”. Se celebraba originalmente en mayo, pero a finales del siglo IX se pasó al primero de noviembre para contrarrestar la fiesta pagana, aunque a la víspera del 31 de octubre se le llamaba víspera de los fieles difuntos. Se cree que de ahí se derivó la palabra halloween que se utiliza para referirse a esta costumbre. Lo que realmente esta palabra significa: “sea Satanás reverenciado o enaltecido”

Entre los druidas hay gran cantidad de personas que están adheridas a los grupos ecologistas ya que los druidas decían que eran uno con la naturaleza.

 

 

¿Cuál es su propósito?

A luz de este repaso histórico examinemos actividades y prácticas actuales asociadas a este día de brujas:

La fecha del 31 de octubre, está obviamente relacionada con una fiesta pagana, durante la cual se practicaba la adivinación.

Las máscaras y los disfraces son usados para ocultar la verdadera identidad de los niños, quienes son obligados a salir y copiar lo actos de trampería y de hostigamiento, previamente atribuidas a las hadas, brujas y duendes.

Los “posters” comprados o dibujados por los niños con brujas sobre escobas pasando al frente de la luna muestran a estos seres en camino a un culto especial a Satanás.

Las calabazas talladas con el rostro de una persona están relacionadas con las máscaras de muerte utilizadas por los druidas durante el Samhain.

Cada año se incrementa más el satanismo dentro de esta celebración. En Inglaterra se realizan sacrificios honrando al dios de la muerte, eligen la reina de las brujas en la iglesia de la magia negra. La elegida obtiene fama, fortuna y poderes psíquicos para hacer maldades.

En el caso de las personas que lo celebran “inocentemente”, abren las puertas al ocultismo y quedan pactados. Personas sin escrúpulos esconden solapadamente afiladas cuchillas dentro de las frutas, también regalan caramelos envenenados y hasta agujas usadas para drogas.

Para estas fechas ya se han sacrificado aproximadamente 80.000 niños para Satanás. Para principio de los 90″s Satanás había exigido que en todos los grupos suyos se debían realizar sacrificios humanos diariamente. Su meta es lograr un sacrificio humano cada segundo.

Se cree que según la categoría de sacrificios se recibe poder. Por ejemplo, la ofrenda mínima para recibirlo es un animal, la mayor que pueden hacer en vida es asesinar a un ser humano y la mayor es el auto sacrificio (muchos se lo han hecho).

El 50% de los desaparecidos en los E.E.U.U se conectan con el satanismo.

Actualmente la celebración de Halloween es el último de los rituales, que se realizan por seis semanas consecutivas. En la primera de estas, se juntan brujos cantando “666”, hasta que cada participante puede ver la cara misma de Satanás. En la segunda semana ellos sacrifican un animal pequeño posiblemente un pájaro o un gato. En la tercera semana un animal grande, algo así como un perro o un cordero son ofrecidos en sacrificio. En la cuarta semana debe sacrificarse un cabrío con los cuernos más grandes que ellos puedan encontrar. Después de sacrificarlo, la cabeza deben ponerla en alto, como símbolo de la perfección de Satanás. La quinta semana, ellos sacrificarán un niño pequeño o un adolescente. La víctima es regularmente ofrecida por una mujer del grupo, porque de esta manera la muerte de su hijo no será publicada. Si el niño que ha ofrecido no nace a tiempo, lo nacen por cesárea. Si no hubiera niños dentro del grupo roban uno o lo compran en el mercado negro. La policía misma reporta un incremento de los niños desaparecidos en esas fechas. Este ritual es una blasfemia porque al infante se lo ofrecen como el niño Jesús; después de la muerte de un niño los satanistas estarán comiendo pedazos de su corazón y bebiendo un poco de su sangre. La noche de Halloween es la sexta semana de estas fiestas, en la cual se acostumbra el sacrificio a una persona adulta, especialmente a la madre del niño sacrificado la semana anterior. Esta noche es muy propicia para comunicarse con los espíritus de personas muertas. Terminando el ritual de esa noche los miembros acostumbran permanecer en los cementerios hasta la mañana siguiente y se llegan a confundir con las personas que están en los cementerios en la mañana del primero de noviembre. Todas estas prácticas se encuentran hasta el día de hoy en vigencia.

SIETE RAZONES PARA NO CELEBRAR HALLOWEEN:

 

No es una actividad cristiana.

Ninguna iglesia de denominación cristiana celebra esta fecha. Ni católicos, ni evangélicos, celebramos una noche dedicada a la exaltación de la brujería en ninguna de sus formas.

Va contra las enseñanzas de Jesús.

Jesús está en contra de la brujería en todas sus formas: espiritismo, hechicería, adivinación, lectura de cartas, horóscopos, astrología y tantas máscaras con que se encubre la maldad. Estas han sido declaradas enemigas de la Palabra de Dios desde tiempos muy remotos y van contra todas las enseñanzas de nuestro Señor, quien dice claramente que “el que no está conmigo está contra mí”. Hay innumerables referencias bíblicas donde se condena el uso de toda esta clase de mal.

No es una tradición argentina.

Como ocurre siempre se importan actos culturales diferentes a los nuestros, el verdadero significado queda relegado a una simple imitación. Jamás se ha celebrado como parte de nuestra cultura e idiosincrasia argentina una noche dedicada a las brujas.

Sirve para rendir culto a Satanás.

Aunque en apariencia es una actividad recreativa y muy llamativa, sobre todo para los niños, su verdadero significado sigue oculto a nuestros ojos. En muchos países, incluyendo el nuestro, los grupos satánicos usan esa noche para un “culto” especial dedicado a Satanás y en muchos países alrededor del mundo, se hacen sacrificios humanos, sobre todo de niños que han sido secuestrados de sus hogares y que son ofrecidos como víctimas inocentes en una noche de lujuria, drogas, alcohol y toda clase de desenfrenos, en las llamadas “misas negras”.

Se opone al primer mandamiento.

Este tipo de actividades, ni exalta el nombre de Jesús, ni tiene nada que ver con su Padre Celestial y mucho menos con el Santo Espíritu de Dios. Por lo tanto va en contraposición al primer mandamiento de amar a Dios con toda nuestra alma, nuestra mente, nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, en fin con todo nuestro ser.

Participar es olvidarse de Dios.

Participar quiere decir “ser parte de”: si usted participa está siendo parte de esta tremenda responsabilidad espiritual. No sólo se está alejando u olvidando de la adoración al Dios Eterno e Inmortal, sino que está siendo parte de una actividad que glorifica a las brujas y a su padre satanás.

Contamina y esclaviza a nuestros niños.

No hay magia blanca y magia negra, no hay brujas buenas y brujas malas. Toda la actividad demoníaca se disfraza y se oculta para ganar adeptos y así muchas veces “vestimos” a nuestros niñitos como “brujitas” y “diablitos”.

Jesús dijo: “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos”. ¿LLevaría usted a sus niños ante Jesús y los podría presentar libremente y con su conciencia tranquila? Jesús necesita a sus niños libres de toda clase de máscaras y limpios de toda contaminación.

  Red de Unidad de Empresarios y Docentes de América

Artículo compartido de  http://www.educadoresenrueda.com/

 

 

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